No, no necesito verme todas las películas de amor del mundo para saber lo que es sentir que alguien te quiera, no necesito kilos y kilos de maquillaje para enamorar a alguien, y mucho menos me hace falta ser otra persona para gustarle a él. Porque sé de sobra que me quieres, que te gusto y que te encanto pequeño. La verdad es que me parece injusto llamarte ''pequeño'' ya que eres la persona más grande que he conocido jamás, pero dejémoslo en que es un calificativo cariñoso hacia tu persona, como la mayoría de las cosas que te suelo llamar.
¿Recuerdas mi cuaderno verde? Sí, este que tienes en tus manos, este que en su segunda página están tatuadas todas las promesas que me ha hecho. Y debido a esto, debido a que eres tú siempre el que promete y se compromete, me parece justo que ahora, la que prometa y se comprometa sea yo.
Pare empezar no voy a prometerte un ridículo siempre, voy a prometerte que voy a vivir contigo en un futuro, que vamos a tener nuestra casa y que voy a envejecer contigo hasta que se acaben los días de mi vida, sí, te prometo todos los días de mi vida. Te prometo que cada mañana al despertarme en lo primero que voy a pensar va a ser en esa sonrisa tan bonita y que tanto me gusta. Te prometo que cada lágrima de alegría que derrame, será tuya, que cada sonrisa tonta por la calle, te la dedicaré sin pensármelo dos veces.
Te prometo una cosa que nadie más te va a prometer nunca, y si lo hace, miente, porque no será capaz de dártelo, te prometo la felicidad más máxima que el cuerpo humano pueda experimentar, te prometo que te la daré, te la regalaré, te la donaré, sin necesidad de que tú me des nada a cambio, sólo quiero que la tengas, y que la razón de ella no sea yo, sino que la razón de esa felicidad sea que hayas encontrado a una persona que puede hacerte sentir todo lo que te hace sentir.
Te prometo el sol, la luna y todos los astros celestes que haya en el jodido universo. Te prometo que conmigo siempre va a ser como hasta ahora
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