Ella, la pieza que cierra el puzzle, el play en una peli de domingo, el vaso para beber la última gota de agua, el bozal para las perras, y el sostén de mi felicidad.
Para enseñarte que caerse no es tan malo, siempre que te vuelvas a levantar. Para obligarte a comerte el mundo en tus peores días y para comérselo contigo en los mejores. Está para hacer locuras, para seguir al buenorro de ojos claros y reír hasta llorar. Está para ver una película una tarde de lluvia. Está para reírse de tus bailes, y bailar contigo, para crear las canciones más ridículas a falta de solo un ritmo. Está para entenderte, entendernos, riendo, cantando, llorando o incluso con lenguaje de signos. Entendernos tan perfectamente que acabaremos diciendo la frase a compas. Está para sacarte la mejor sonrisa, esa sonrisa que pronto se convierte en carcajada, una de esas carcajadas en las que sueltas todo el aire de golpe, y después respiras. De esas carcajadas en las que tu organismo desvaría, haciendo a tu corazón superar los límites. Comenzando a temblar, excluyendo al mundo fuera de esa felicidad siempre y cuando ella este a tu lado.
Que las horas, se convierten en minutos con ella cerca, que podremos crear de la mayor tontería, la parida más grande jamás vista, y acto seguido, volver reír hasta que nos duela la mandíbula.
Que sí, tal vez no sea del todo perfecta pero yo tampoco, así que dejemos la perfección para las que se quieran complicar la vida y sigamos cantando sin importar que desafinemos y provoquemos una tormenta, sigamos sudando de todos aquellos que nos quieren hacer daño, sigamos llorando recordando momentos con una buena canción, sigamos riendo como hasta ahora. Porque sé que está ahí, pase lo que pase, me dará consejo siempre que se lo pida, como también sé que me dará el mejor abrazo cuando lo necesite, sin pedírselo. Sé que nunca me ha fallado, ni lo hará, y eso me hace feliz. Porque a ella le debo mis mejores sonrisas y mis mejores momentos.
Porque ella es mi mejor amiga, y nada ni nadie lo va a cambiar, porque me tendrá para todo, que si ella ríe, yo también, y que si ella llora, haré lo imposible por verla sonreír, y que si se cae, la ayudare a levantarse, y si no puedo me tumbare a su lado.
Porque sin ninguna palabra pactamos estar siempre juntas, de la mano, y ni la mayor catástrofe me impedirá pasar el resto de mi vida junto a ella, porque sé que si se va, volverá, y que si me voy yo, seguiré agarrada de esa mano que jamás soltare, por nada del mundo.
Porque la vida es menos puta si ella está a mi lado, y por que la quiero como a nadie.
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