miércoles, 4 de julio de 2012

El mundo se está quedando afónico. Cada vez son más los que se rinden y caen en el campo de batalla. Sus voces se apagan y van perdiendo fuerza mientras pierden el alma. Ya son menos los que luchan en esta batalla sin fin. Cada vez se callan más voces y aparecen más silencios. Poderosos silencios que hacen callar miles de voces. Juegan con el miedo y con el dolor. Ante la paz cogen sus escopetas y hacen pedazos los sueños. Ante una sonrisa cogen sus puños y destrozan los rostros. Ante la felicidad tiñen de sangre las calles. Si ayudas te perforan el cráneo. Si cayas, si mientes, si traicionas, si robas, si matas te lloverán aplausos y dinero. Si eres honrado, justo, amable, bueno, generoso no des ni un solo paso, tu vida corre un serio peligro. Si tienes principios huye y escóndete quizás sobrevivas en este mundo que se mueve por interés. Dime quien eres y te diré cuanto vales. Cada vez somos menos los que estamos dispuestos a entregarnos en cuerpo y alma a lo que creemos justo, cada vez nos reducimos más. Somos una minoría pero poseemos algo que ellos no tienen; la verdad. La poderosa y virtuosa verdad que es digna de su envidia. No dejemos que el esfuerzo de los que nos precedieron sea solo una historia que se la lleve el viento, hagamos que en el mundo no quede un solo rincón donde no se escuche nuestra ya gastada y agotada voz. La dulce melodía de las gargantas de acero debe ser escuchada por encima de todos los cañonazos. Que el sudor de nuestras frentes no se evapore, es la garantía de nuestra victoria. Ellos juegan con ventaja, pero nosotros poseemos algo que ellos nunca tendrán; el honor. El honor es nuestro porque es algo que no se puede recuperar y ellos lo perdieron hace ya tiempo. Sin honor no hay vida que merezca ser vivida, el honor lo es todo para quienes no dejan nunca caer en el olvido lo inolvidable. No somos tan vulnerables ni ellos tan fuertes. Vamos a recuperar la voz y hacer de este un mundo algo mejor para poder mostrar con orgullo un planeta libre de corrupción, hipocresía y cinismo. Ven y únete, esta cadena humana va a empezar a apretar el cuello de algunos asesinos.

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